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La Costa
Blanca property, que abarca el tramo del litoral mediterráneo
correspondiente a la provincia de Alicante, está integrada por
dos sectores paisajísticos claramente diferenciados. Al norte,
un telón de montañas transcurre paralelo al mar, descendiendo, a
veces, en forma de acantilados; al sur, una vasta llanura de
arenales, palmeras y salinas constituyen el entorno de las
playas. El viajero puede optar por cualquiera de los rincones de
esta costa, desde el más bullicioso y cosmopolita hasta los que
guardan, muy cerca del mar, su aire rural. En cualquier caso,
merece la pena emprender el recorrido de las comarcas vecinas,
que, en conjunto, constituyen un buen muestrario de lo que
normalmente se conoce como paisaje mediterráneo. Desde los
valles, que guardan en sus huertas escalonadas el recuerdo vivo
de su pasado morisco, hasta los palmerales los horizontes de la
Costa Blanca reunen atractivos muy diversos.
El clima presenta también variaciones. Siendo, en general, de
temperaturas suaves -la media anual es algo superior a los 17°C-
y de lluvias escasas, en las montañas del sector septentrional
la pluviosidad es, logicamente, superior a la que registran las
tierras bajas que rodean a Elche y Orihuela. Los campos de
almendros, las viñas, las huertas de frutales y los magníficos
palmerales conforman una vegetación única en Europa.
El pasado de la Costa Blanca es el mismo que el de cualquier
rincón Mediterráneo. Iberos y posteriormente fenicios y griegos
se asentaron en sus puertos fundando ciudades de mercaderes y
dejando en ellas buena parte de su cultura. Los cartagineses
tuvieron aquí importantes bases navales antes de que pasaran a
las manos de Roma. Perteneció después a Bizancio y a los
visigodos, ya partir del
siglo VIII
fue una prospera región de Al-Andalus. La taifa de Denia, de la
que dependieron en un tiempo las Baleares y Cerdeña, dio cobijo,
a la caída del califato de Córdoba, a varios miembros de la
dinastía omeya, conociendo un período de auge cultural muy
apreciable.
La Albufereta es un barrio de la capital. La entrada en Alicante
se efectua entre la playa de Postiguet y la mole rocosa que
sustenta el castillo de Santa Barbara. De nuevo aconsejamos
abandonar el vehiculo y emprender un paseo por esta ciudad
luminosa, en la que las palmeras y el mar constituyen una
presencia casi constante. El castillo, al que es posible subir
en ascensor, domina casi todo el casco urbano, apinado a lo
largo del puerto y el Paseo de la Explanada. La iglesia de Santa
Maria, con una fachada muy representativa del barroco valenciano
y enclavado en pleno barrio viejo, el Ayuntamiento, la
concatedral de San Nicolas y las portadas manieristas y barrocas
de la vecina calle de Labradores son los principales hitos
monumentales de la ciudad, todos ellos reunidos en el breve
espacio de su casco antiguo. La Rambla, perpendicular a La
Explanada y tambien flanqueada de palmeras, es el eje de la vida
cotidiana de Alicante. Aconsejamos al viajero que antes de
proseguir el camino se detenga a degustar una horchata en
cualquiera de las terrazas y heladerias de estas dos arterias.
Continuamos por la misma carretera nacional en direccion a
Murcia. Poco despues de salir de Alicante, una bifurcacion
anuncia la ciudad de Elche: dejamos para mas adelante la visita
a esta ciudad y a las tierras del interior. A traves de un
paisaje llano, que hasta hace muy poco tiempo estuvo ocupado por
salinas, se llega pronto a Santa Pola. A la izquierda queda una
extensa playa -los Arenales del Sol- respaldada por una franja
de dunas.
Santa Pola se encuentra solo a 18 kilometros de Alicante, y su
puerto pesquero ha gozado siempre de una merecida reputacion a
causa de las excelentes capturas de langostinos y salmonetes.
Aunque tambien hasta aqui ha llegado la oleada de veraneantes,
sigue conservando en sus ventas periodicas de pesca recien
desembarcada todo el ambiente tradicional y ruidoso de las
lonjas. En su casco urbano, una vieja fortaleza edificada en el
XVI recuerda los tiempos en que Santa Pola desempenaba las
funciones de puerto de Elche, siempre amenazado por los
berberiscos. El cabo de Santa Pola, junto a la poblacion, abarca
un panorama extensisimo, con la isla de Tabarca muy cerca.
Si ya a la
salida de Alicante el viajero ha podido comprobar el brusco
cambio del paisaje, ahora perfectamente llano, el trayecto que
separa Santa Pola de Guardamar del Segura presenta una extension
de salinas situadas muy cerca de las playas interminables define
esta tierra, que en algunos puntos se situa por debajo del nivel
del mar.
Guardamar, asomado a una larguisima playa, se rodea de una
extension de dunas cubiertas de pinares, eucaliptos y matas de
regaliz. A unos 15 kilometros, mas al sur, se encuentra ya
Torrevieja, junto a las vastas salinas, que llegaron a
constituir una de las principales fuentes de ingresos de la
provincia. La espejeante superficie encharcada, que adquiere en
el atardecer tonalidades inverosimiles, y las montanas de sal de
blancura cegadora constituyen un paisaje insolito y lleno de
atractivos. Su puerto tradicionalmente pesquero, cuenta con
instalaciones para la navegacion deportiva, con un Club Nautico
y un Puerto Deportivo.
A dos pasos se encuentran ya las playas de Orihuela: Punta
Prima, Playa Flamenca, La Zenia, Cabo Roig, la Dehesa de
Campoamor y por ultimo, las playas de el Pilar de la Horadada. |